Con una mano y sumo cuidado el muchacho tomó la melena plateada del demonio para apartarla hacia un lado, dejando a su disposición la parte de la nuca en la que nacía el cabello. No formaba parte de aquel masaje en especial pero le resultaba interesante cometer aquel pequeño extra del que no había hablado.
Mientras la parte baja de la palma de su mano se apretaba con suavidad pero de forma cada vez más intensa e insitente los costados, en la misma linea vertical hacia su nuca comenzó a masajearle el cuello, rozando con extremo cuidado las raíces del pelo, llegando incluso por detrás de sus orejas y los costados de su garganta, aunque aquello ya se alejaba de la zona que debía tratar.
-¿Notas algo? ¿Alivio quizás? Esto y un baño caliente que termine siendo frío debería servir para un día productivo...-comentó el chico con una leve sonrisa, comenzando a levantarse poco a poco para ejercer el menos peso posible sobre él, haciendo que aquella supuesta tensión negativa que se tensaba dentro de él pudiera liberarse sin topes.
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