Darah le sonrió, cogiendolo en brazos, y aferrándole bien para no perderle en el camino…
-No me gustan los observadores_ susurro haciendo un gesto hacia la puerta, donde la mayoría de presentes del bar intentaban vislumbrar algo por el cristal…además de que a esa muchacha le quedaban escasamente 15 minutos, y tampoco era cuestión de que Bal lo viera_ vamos…_ susurro comenzando a correr a esa enorme velocidad que siempre había poseído…
(van
aquí)