Le dí la mano, para despedirme con un apretón de manos.
-Si, me gusta la carne roja. Bromeé.
-Y siempre que necesites algo no dudes en pedirmelo. ¡Hasta mañana!- Me despedí de ella con una sonrisa. Me había caido muy bien, estaba impaciente por que llegara mañana.
Observé como se marchaba. Y cuando lo hizo, me acabé mi copa, y me marché.